Vecinos de la Comunidad de los Charcos, perteneciente al municipio de Matamoros se encuentran solicitando de manera urgente la atención de autoridades sanitarias ante la gran cantidad de reses muertas que se encuentran en los alrededores.
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Tres explanadas ubicadas en varios sitios cercanos al asentamiento humano son destinadas por los ganaderos que se han visto afectados por la muerte del ganado por la falta de agua para beber y alimento para comer.
Uno de los cementerios de reses se encuentra junto al Basurero del poblado y cerca de la laguna de oxidación.
En el lugar se observan cerca de cien reses muertas y donde los animales de carroña son parte del dantesco entorno.
En el lugar, Don Salvador Morales Ituarte narra para EL MONITOR que desde el pasado mes de Mayo, los ganaderos se han visto afectados por la muerte del ganado y como medida, se ha optado por sacar las reses muertas de los corrales y ser llevados al exterior del poblado.
Sin embargo, ante la cantidad de reses muertas ya existe un problema sanitario porque hay peligro de infecciones al igual que los fétidos olores se apoderan del lugar en varios momentos del día.
Las pérdidas económicas a los ganaderos son muy altas ya que no hay forma de dotar de agua y alimento suficiente al ganado y por ello, se está muriendo.
Cada res cuesta en promedio 12 pesos kilo y los animales fallecidos llegan a pesar hasta 250 kilos, por lo cual las reses pueden valer 3 mil pesos cada una.
En tan solo uno de los cementerios improvisados se pueden encontrar 100 reses, por lo cual, fácilmente existen 300 mil pesos en perdidas.
Precisando que junto a la Comunidad de Los Charcos, ubicada en la línea divisoria entre el Estado de Chihuahua y Durango hay tres sitios destinados para abandonar los restos de las reses que fallecieron por falta de agua y alimento.
Los vecinos han solicitado apoyo al Gobierno Municipal de Matamoros para que procedan al retiro de los animales muertos al igual que se ha pedido apoyo a la Jurisdicción Sanitaria, sin embargo, no hay respuesta y cada día la situación se convierte en un caso más crítico.
Don Salvador Morales señala que una solución pudiera ser que se excavara una fosa de gran tamaño y en dicho lugar se depositen todas las reses muertas y se recubra con tierra o se incineren.
Una de las gestoras de la solución al problema es la Sra. Guillermina Meza quien logró que el médico de la Jurisdicción Sanitaria acudiera a conocer la magnitud del problema, sin embargo, el doctor se retiró, no ha regresado y el problema sigue latente.
Graficas captadas en el lugar.
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