ESCRIBE: ALEJANDRO PAEZ VARELA
La respuesta de Pedro Joaquín Coldwell me dejó boquiabierto, estupefacto. Tanta franqueza y tanto descaro entran, de golpe, a mi libro personal de récords del cinismo.
El viernes pasado, cuando los reporteros le preguntaron por qué el PRI negó durante meses su relación con Monex, y dijo:
“Estábamos inmersos en actividades de corte electoral, y es ya que viene esta etapa del contencioso electoral y que las denuncias empiezan a desahogarse y que somos requeridos por las autoridades que tenemos que dar la respuesta”.
Tenemos que dar la respuesta. Es decir: si la autoridad electoral no nos pregunta, pues no explicamos. Es decir: nosotros no somos transparentes por definición; no somos transparentes frente a los ciudadanos. Pero si se nos requiere con orden judicial, pues respondemos.
Meses negando casi a diario a Monex. Meses diciendo –con otras palabras que suenan casi igual–: “Ese pinche viejo necio de Andrés Manuel López Obrador miente. Es un pinche loco, ustedes lo conocen. Nada que ver con Monex. Pinche loco intolerante”.
Y luego, a pregunta expresa de la autoridad, pues sí, a reconocer que, bueno, “nada más” 66 millones de pesos pasaron por Monex.
Ese es el PRI que llega.
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