ESCRIBE: ALBERTO AGUIRRE
Con una carpeta negra, ligeramente abultada, arribó Ernesto Cordero al brunch de trabajo que sostuvo ayer con sus contrapartes, Emilio Gamboa Patrón y Luis Miguel Barbosa.
Los tres senadores representan a las fuerzas políticas más representativas en el próximo Senado de la República y que, en conjunto, abarcan 110 de los 128 escaños. Y, al menos en esta ocasión, no invitaron a quienes también estarán en la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta: el verde Jorge Emilio González; el petista Manuel Bartlett, y -si el Movimiento Ciudadano logra constituir grupo parlamentario- Layda Sansores.
El coordinador de los senadores panistas llegó preparado al cónclave, que tuvo lugar en uno de los pequeños salones-galería del exclusivo club Piso 51, en la Torre Mayor. La agenda coyuntural demandaba tomar definiciones sobre la integración de la Junta de Coordinación y de la Mesa Directiva; revisar los dictámenes pendientes de tramitar por el órgano legislativo, nomás quede instalado; distribuir los órganos administrativos y asignar los espacios públicos para cada uno de los grupos parlamentarios.
Cordero Arroyo logró anotarse su primera victoria: quedarse con la Presidencia de la Mesa Directiva, en el primer año de esta Legislatura. Al frente de la Junta de Coordinación estará el priísta Emilio Gamboa Patrón. Para la asignación de la veintena de comisiones, han decidido irse con más calma y desahogar ese pendiente en la primera quincena de septiembre.
Ante la posibilidad de que el grupo mayor de los priístas buscara agandallarse cargos y espacios, el exsecretario de Hacienda planteó un principio de negociación. Construir, en esta ocasión “acuerdos estables” para después atender la agenda legislativa.
Barbosa Huerta, el coordinador de la bancada perredista, fue cabal y claridoso. Y dijo en privado lo que sostuvo en público: independientemente del fallo del Tribunal electoral sobre la elección presidencial, los legisladores de izquierda están comprometidos a honrar la palabra, a hacer que sirva el Senado.
Por su parte, el coordinador de los senadores priístas luce contento. Satisfecho porque lo administrativo corre por una ruta sosegada y lo político puede fructificar. “Acreditamos claramente que existe la voluntad para discutir en la mesa todas las reformas que presente el PRI. Y viceversa”, resume.
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