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VÍCTIMA DE LA ENFERMEDAD SEXUAL DE OTROS

Por: Reporteros | Fecha: 30/06/2015 12:51

Por Ernesto Salayandía García

Testimonio, del libro Camaleón
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Una de mis heridas del alma, es el abandono

Mi vida de niña fue muy dura, mi mamá fue madre soltera, cuando el que es mi papá se dio cuenta de que mi mamá estaba embarazada, la abandonó, cuando nací mi mamá decepcionada me dejó con mi abuelita y se fue con otro hombre, me crié con mis abuelos, mi abuelo era alcohólico y mi abuela, agachona, sumisa, dejada; eran muy humildes y ahí recalaban todas mis tías, cada vez que se divorciaban; iban ahí con todo y lepes, con todos mis primos, batallábamos mucho porque solo había dos camas, yo me acostaba con todos mis primos, yo los veía como mis hermanos a todos mis primos, se peleaban para dormir junto a mí, mi primo Julio, me tocaba y me penetraba a la edad de 6 o 7 años, me gustaba dormir con él, pero eran cuatro hombres y yo de mujer, mi primo Lalo trabajaba en Soriana y él se iba primero, mi primo Junior trabajaba en un desponchado y Julio no me acuerdo dónde trabajaba, Junior me dejó la llave con mi abuelita, la casa estaba sola y cuando entro a la casa, agarro la escoba y me pongo a bailar, al mucho rato, sale mi primo Julio sale debajo de la cama, estábamos chavalillos, él me llevaba como ochos años, me agarró, me tumbó y me penetró y siento la penetración, porque su pene ya estaba más grande, él me amenazó diciéndome que si le decía a mi abuelita, él me iba a echar la culpa, toda esta violación fue desde los 6 hasta los 10 años, más o menos cinco o seis años por ahí. Como me crié con mi abuelita nadie me cuidaba me levantaba greñuda y lagañosa, no me preocupaba por lavarme la cara o asearme, en lugar de irme a la escuela, me metía en una tapia y me quedaba dormida en un colchón, y había un vecino que me veía siempre, hasta que un día llegó Sergio, me gustó y comencé a tener relaciones seguido con él, ya para ese entonces yo iba en cuarto año de primaria.



Abusada sexualmente por el padrastro
Mi abuela me cuenta que cuando yo empecé a salirme del huacal, me dijo que mi mamá me llevó con ella, yo no me explicaba por qué, mi padrastro, me abrazaba y me abrazaba y en esos abrazos restregaba su miembro a mi cuerpo, yo nada más le decía a mi mamá, dile que me suelte y no me hacía caso, entonces mi abuela vivía en Villa nueva y mi mamá en La Cuchilla, por la curva, yo quería ser secretaria, mi padrastro tenía una refaccionaria, ellos vivían en casa de la mamá de él, me acuerdo que su escritorio estaba enseguida de la cama, mi mamá se acostaba y él me decía que le ayudara a hacer cuentas, y me gustaba, siempre me gustó la escuela, yo me le sentaba en sus piernas y él tóqueme y tóqueme las piernas y metiendo las manos en mis partes, luego, un día mi padrastro me mandó a la tienda y mi mamá no estaba, yo le decía Carmen, y me dijo Nano, el de la tienda, ven acá estoy, y fui, había más cuartos y por ahí estaba el baño; él estaba sentado en la tasa, él se estaba pegando en su miembro, masturbándose, me le quedé viendo y lo que hice, fue hacerme para atrás, me recargué en los cables de la luz y me jalaron los cabellos, me asusté mucho, no había nadie más y me fui corriendo. Yo tenía una lucha interna, por un lado quería estar con mi mamá, pero el esposo de mí mamá no me dejaba en paz; un día me fui a casa de mi abuela, yo sabía que iba a vivir los estragos del alcoholismo de mi abuelito, y allá duraba, en el otro infierno de alcohol, gritos y violencia, mi abuela me agarraba como sirvienta, total que estaba fregada por todos lados.



Otro abuso sexual a los 11 años de edad

Estaba yo en la primaria, recuerdo que me expulsaron por faltista, además porque reprobé cuarto y mi mamá me inscribió en una escuela cerca de la casa de ella y ahí me quedé en su casa, yo quería estar con mi mamá, a veces jugábamos en las noches con vecinos pero a mí siempre me metían más temprano y lloraba mucho porque en realidad no quería estar adentro de la casa y mi mamá en ese tiempo, tenía a mi hermana chiquita de brazos, a mí me hacían un tendido en el suelo que quedaba en medio de las dos camas, mi padrastro en las noches, se subía arriba de mí, no me penetraba, solo ponía su pene en todo mi cuerpo hasta que se venía, yo no entendía todo eso, otras veces me agarraba mi mano y se masturbaba con mi mano, y se me hacía mucho que mi mamá no supiera, otras veces me acostaban con ellos, entonces Nano con sus pies y con sus dedos me tocaba todas mis partes, mi duda era el por qué mi mamá lo permitía, ahora comprendo, que ella me usaba para excitarse y después, él la penetraba. Después de ahí, ellos se fueron a vivir a su casa, a los 11años yo ya había probado el alcohol, le platiqué a mi mamá lo que él me hacía y mi mamá no me creyó; a esa edad, me juntaba con mis primas, mi madrina estaba divorciada, en su casa también fui víctima de abusos sexuales, yo buscaba una familia, un plato de comida y agua caliente donde bañarme, con mi madrina había todo eso porque ellos tenían un negocio, una panadería, en el tiempo que estaba con mi abuela, me llegaba el olor a pan y me iba para allá, me gustaba comer todo lo que cortaban de las orillas de los pasteles, yo quería mucho a mi padrino, me gustaba ayudarles en el negocio, y ahí, igual, me quedaba a dormir con ellos a veces, me prestaban ropa, me dejaban dormir tarde y me daban muchas cosas, me sentía como si fuera mi casa, hasta que un día, me quedé dormida, estaba sola y entró Chava, que era un hijo de mi madrina, y abuso de mí, me acuerdo de su olor, le olía muy feo la boca, me dio mucho asco, abusó de mí, me penetró y se fue, igual, no dije nada; le decían el dólar y estaba chueco de un pie.


Drogada, alcoholizadas y finalmente embarazada

Mi padrino tomaba mucho, yo no me daba cuenta y en una ocasión me quiso besar en la boca. Olía mucho a alcohol. Con Griselda, que es una hermana de pila, una vez nos metimos a la recámara de mis padrinos, ella es tres o cuatro años mayor que yo, y con ella tuve relaciones sexuales como unas tres veces, como que me gustaba. En casa de mi madrina, comencé a fumar marihuana, a emborracharme y a tener relaciones con mi novio, luego vino más alcohol y más drogas, a los 14 años, salí embarazada de un hombre que tenía 32 años, me lo presentó mi tía Lidia, ella andaba con un hombre casado y llevó a este hombre a la casa, yo estaba buscando a un padre, alguien que me diera amor, cariño y me pusiera atención, me mantenía de casa en casa, con una tía, con otra, con mi abuela, en fin, toda mi niñez anduve de un lado a otro, yo era menor de edad y el hombre supo cómo meterse, el me daba marihuana y tomábamos, me llevaba a los hoteles, ahí quedé embarazada, cuando yo estoy embarazada, hay una tía que se divorció y empieza a salir con este hombre y eso me causó mucho odio y coraje, y le decía, que qué marrana era, si yo estaba embarazada de él, él era dompero en ese tiempo. No me cuidé en mí embarazo, andaba en la fiesta, aún no se me notaba mucho, hasta fumé marihuana y tomé alcohol. Cuando tuve a mi criatura, los vi besándose, a mi tía y a él y nadie le decía que el niño era de Mino, mi mamá lo quería meter a la cárcel, mucho tiempo les manejé que el niño era de Marcos, del chavalo con el que andaba y ya cuando me alivié, el niño tenía la misma cara de Mino.-. Me dijo mi tía, la que me lo presentó, después mi mamá me quiso llevar a su casa, diciéndome que para cuidarnos y me fui con ella, pero igual, el viejo no dejaba de acosarme sexualmente, me agarraba los pechos y así como que le iba a dar un beso al niño y me lo daba a mí en la boca, me daba mucho asco su olor, y me sentía muy mal, él era un degenerado que me causó mucho daño. Un día, me cansé, me dije yo no quiero estar aquí y agarré a mi niño y saqué todas mis cosas y me fui sola a la parada del camión, yo era inexperta para cargar niños, y recuerdo que ese día hacía mucho aire.


Víctima de la violencia y brutalidad de un hombre

Me metí a trabajar a una maquiladora, falsificando mi acta de nacimiento y ahí en la maquiladora me hice amiga de una compañera que era una Cholilla que se llamaba Reina y ya con ella, los viernes nos íbamos al Montana, en el mero centro de la ciudad, me gustaba mucho bailar y empecé a conocer salones de baile y en el Terraza Plaza Jardín, conocí a un muchacho, Iván, me encantó por su forma de bailar y resultó que era un gallo bien jugado, él ya estaba muy dañado, con él empecé a fumar más marihuana, nos salíamos del baile y nos íbamos a enfrente, donde había un cuartito, era un cuarto feo, mal oliente, sucio, él muy desaseado, barbón, sucio y ahí se juntaban varios viciosos, yo no faltaba los viernes, sábados y domingos, y poco a poco me metió más y más a ese cuartito, él se inyectaba heroína, fumábamos mucha marihuana y un día el me compartió y me inyecté, él se ponía muy cariñoso conmigo, yo tenía como quince años y él me trajo al centro a prostituirme, ahí me dejaba sentada con una señora que le decían Chita y él me decía, ahorita vengo, luego llegaban los señores a negociar, no entendía, hasta que Chita me explicó, yo le decía que yo quería mucho a Iván, tanto que abandoné a mi Hijo por andar con él, y así empecé a prostituirme, en aquel tiempo él era mi patrón, me golpeaba, me daba mis chingadazos y me quitaba todo lo que ganaba. Así pasaron cinco años que estuve con él, me golpeaba y me golpeaba, y yo drogándome con él, un día que andábamos en la noche, porque deambulábamos todas las noches, fuimos a un localito donde estaban todos los vidrios quebrados donde ya habían dado un cristalazo y quisimos sacar una prendas de vestir y en eso llegó la policía y nos llevó, me acuerdo que nos achacaron que teníamos otro cómplice y en realidad ni lo conocíamos, era un borracho, sucio, nos llevaron a la comandancia y en la mañana nos llevaron a previas, yo acaba de cumplir 18 años. Cuando me sacaron a revisión médica yo estaba muy marcada de todo mi cuerpo, tenía muchos golpes y mordidas por todo el cuerpo, y me dijo la doctora que si porqué andaba con él si yo era una joven muy bonita y él era un enfermo, después me volvieron a meter a la celda y llegaron los judiciales a investigarme, me preguntó un judicial que si cuántos años tenía y le dije 18, y me dijo, si sabes que vas para la grande, y yo le pregunté que si qué era la grande y me dijo que era la penitenciaria del estado, yo me asusté mucho y pensé en mi hijo, al rato mi mamá me fue a ver y me dijo que ella no tenía dinero para sacarme y yo lloraba mucho porque no podía salir, ahí estuve 72 horas, por Iván sí pagaron la fianza y después a mí me dejaron salir porque no tenía antecedentes penales. Después yo seguía prostituyéndome, pero dejé de ver a Iván porque me daba miedo andar robando, después conocí a un señor que venía de Estados unidos, y me fui con él, me quedé toda la noche con él y me dijo que lo acompañara a previas porque me vio que tenía mi cuerpo lleno de golpes, me dijo que tenía que demandar a Iván, el duró muchos días aquí en Chihuahua y siempre estuve con él, y gracias a su consejo, demandé a Iván en previas y ya no se me volvió a acercar.


Prostituta infeliz

Realmente nunca me gustó robar, me junté con farderas, con personas que asaltaban, robaban en las tiendas, pero yo seguí prostituyéndome, no es fácil andar en la prostitución sin drogarse, porque se requiere andar anestesiada para poder aguantar a tanto viejo. Cuando empecé a tomar cerveza, no me gustó el sabor pero tenía que estar borracha para poder olvidar mis problemas, después combiné alcohol con heroína, con cocaína, con marihuana, con pasta, después de todas esas sustancias las cambié por Resistol 5000, fue un vicio que no lo podía dejar, y duré muchos años con el Resistol lo que me afectó mucho mi vista, a mi hijo lo tenía abandonado con mi abuela y yo me sentía responsable de no estar con él, por eso cuando iba a verlo le llevaba cosas y cada año procuraba hacerle su fiesta de cumpleaños, él solo me veía en su cumpleaños, el 10 de mayo y en navidad, porque nunca estaba con él, yo siempre andaba de un lado a otro, pedía traite con tráileres y tenía relaciones sexuales con ellos, me iba a Juárez y me bajaba en la entrada y ahí pedía otro raite, mi mamá me decía que no fuera a Juárez porque estaba muy feo el ambiente allá, después me fui a Puebla de raite y a ciudades que no conocía y siempre tenía relaciones sexuales con las personas que me llevaban. A los 19 años me fui a los Estados Unidos de mojada, un señor me pasó por el desierto y me llevó a vivir a Phoenix y no sabía que él se dedicaba a vender droga allá, él tenía otro trabajo aparte, a mí me dejaba a cargo de la venta de droga, aguanté solo 6 meses, la droga que vendía era piedra, pero nunca la quise probar, porque sabía que la iba a agarrar en serio, empecé a ser mañosa y quitaba partes de la piedra y yo las vendía a parte y con eso juntaba dinero y se lo mandaba a mi abuelita que era donde estaba mi hijo, tiempo después, me regresé a México, porque empecé a tener miedo de lo que pudiera pasar más adelante con este negocio. Ya en México, seguí prostituyéndome, pero yo quería ser otra persona, sentía envidia de ver a parejas tomadas de la mano, a ver a otras personas felices y yo no podía ser feliz, después me metí a trabajar en Soriana, y duraba un tiempo bien pero como al mes recaía. Recuerdo cuando en un hotel del centro, me junté con una mujer que era marimacha y nos cooperábamos para comprar heroína, yo rentaba el cuarto, invité a mi amiga y ya en el cuarto, nos inyectamos heroína, después de haberme inyectado me recosté en la cama y ya no desperté, cuando volví, estaba en la banqueta fuera del hotel, las personas que trabajaban me sacaron porque me estaba muriendo de una sobredosis, después vinieron unos paramédicos de la cruz roja y me tuvieron que inyectar sal para poder revivirme.


Después de la tempestad, viene la calma

En otra ocasión andaba en el centro y me topé a un primo y le dije que me diera un raite, él andaba con otros amigos y me fui con ellos, estuvimos tomando y metiéndonos cocaína, así pasamos toda la noche, ya como a las 8 de la mañana, me topé con un vicioso conocido del barrio, yo traía dinero y nos metimos a una tapia de la colonia villa a drogarnos, me quedé sentada, cuando desperté estaba tirada entre muchos arbustos, donde él había jalado mi cuerpo hasta ese lugar, porque creía que me había muerto por sobredosis. Siento que Dios me ha dado otra oportunidad porque me he salvado de morir dos veces. Después trabajaba en varios lugares y de repente me topaba con amigos y volvía a lo mismo, me prostituía porque me daban buen dinero, me acuerdo que con un fulano me la pasé toda la noche drogándome hasta que se me trababan las quijadas, me sangraba la nariz, me dolía todo el cuerpo, tenía muchos clientes, y tenía que andar drogaba para poder cumplir sus fantasías sexuales, una de ellas era tener relaciones entre mujeres y que ellos vieran para excitarse. Lo que me puede mucho es que nunca me ocupé de mi hijo, nunca estuve en sus presentaciones del kínder, yo siempre andaba en mi desmadre, yo no sabía si él comía, vestía, o se enfermaba; cuando yo iba para hacerle su fiesta de cumpleaños, siempre terminaba en tragedia porque yo siempre me ponía borracha y terminaba de pleito con todo mundo, con toda la familia. Tiempo después y ya cansada de esta vida, empiezo a ir a una iglesia cristiana a los 23 años que se llama fe y vida, empiezo a hacer actividades de la iglesia, íbamos a predicar a las cárceles, me gustaba mucho participar en el culto; en ese tiempo yo trabajaba en una importadora de botas, estando en ese trabajo, conocí al que ahora es mi esposo, él tenía poco tiempo que había salido de la cárcel y pues me llenó el ojo y me fui con él a vivir como a los 15 días de habernos conocido; vivíamos en la casa de la mamá, después resultó que le gustaba golpear a las mujeres, era muy celoso, no le gustaba que me pusiera ropa ajustada, ni tangas, ni nada de ropa sexy, me empezó a exigir que me pusiera ropa aguada, como pantalones de pechera, él empezó a golpearme, cada fin de semana era la bronca fuerte y yo me dije, otra vez me equivoqué, y aunque me trataba muy mal aguanté porque yo misma me decía, a dónde me voy a ir, con mi abuela son puros problemas, si me voy con mi mamá, mi padrastro me acosaba y tenía que aguantar sus cochinadas o me voy a la calle, y mejor me quedé con este hombre, y empezamos a buscar ayuda en la iglesia y en un grupo que se llama guerreros. Al día de hoy, tenemos11 años juntos y tiene 6 años que no me golpea. Mi hijo tiene 21 años, tengo una hermosa nieta, y hoy vivo en libertad. Amo a mi familia y agradecida con Dios por ésta nueva oportunidad que me ha dado; tengo 11 años limpia, todo por la gracia de Dios. Laura.- Gracias por leerme y más por escribirme. [email protected] 614-410-0158 Sigue la huella @teo_luna Te recomiendo el siguiente video: https://www.youtube.com/watch?v=_bVBu-QiYr8&spfreload=10 Mis libros están a tu disposición y texto completo de este artículo en: www.crisiscreces.com


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