BANNER W SAPP
BANNER FACE
itp
NN NOTICIAS IZQUIERDO
centrika
chiwas
feria san jose
utp
DAVID
NN NOTICIAS
jv
7leguas
comex coparmex

EL GASOLINAZO Y LA SORDERA

Por: Reportero | Fecha: 04/01/2017 21:05

La distancia de la gente con la administración Peña comenzó con la Reforma Fiscal.
.

La crisis del gasolinazo comenzó, en realidad, en el 2013, cuando se aprobó, a través de un acuerdo Partido Revolucionario Institucional-Partido de la Revolución Democrática, una Reforma Fiscal distinta a la que se había propuesto en los meses anteriores: en lugar de reducir el Impuesto Sobre la Renta y aumentar el Impuesto al Valor Agregado, eliminando en el camino prerrogativas fiscales demasiado benéficas para las grandes empresas, se decidió castigar a los contribuyentes con mayores impuestos sobre la renta y eliminar casi todas las deducibilidades, en un contexto donde, para tomar el control económico del país, el gobierno federal había restringido seriamente el gasto.

Es verdad que la Reforma Fiscal cargó contra muchos de esos privilegios empresariales, pero el efecto político y social se perdió y terminó siendo contraproducente porque también golpeó, como nunca, a las clases medias: de un día para el otro sus impuestos aumentaron dramáticamente, pero también se acabó con deducibles que implicaban beneficios importantes para las familias mientras que no significaban ingresos significativos para el Estado: los dos mejores ejemplos fue la eliminación de la deducibilidad de los seguros de gastos médicos y de las colegiaturas.

El golpe fiscal a las clases medias fue el comienzo del desencanto, y los costos sociales y políticos de esa Reforma Fiscal, que tuvo efectos inmediatos, hizo olvidar los beneficios de mediano y largo plazo que tuvieron reformas tan significativas como la energética y la educativa.

La distancia de la gente con la administración Peña comenzó con la Reforma Fiscal, no con Ayotzinapa o la Casa blanca: esos hechos se alimentaron del descontento aquel que nunca se quiso comprender ni atenuar.

Ésa es la lógica que sigue imperando: nadie con sentido común puede oponerse a que se quiten los subsidios a las gasolinas.

Es un subsidio que beneficia mucho más a quienes tenemos más recursos que a quienes viven con las mayores carencias. Pero un aumento del 20 por ciento a los combustibles tiene consecuencias graves para unos y otros.

El problema, sin embargo, no está en la eliminación del subsidio ni tampoco en que los combustibles se paguen a precio de mercado.

El problema es que la carga fiscal sobre cada litro de combustible es del 43 por ciento. Más cara o más barata que en otros países, lo cierto es que en México, la mitad del precio que se paga por la gasolina se va al fisco.

El aumento de las gasolinas es, pues, un impuesto indirecto que se aplica a todos los consumidores.

JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ


PUBLICIDAD

ortopedia centrika
ervilla
mosaicos uniformes
gasolinera refa